Me acuerdo como si fuera ayer. De hecho, creo que es uno de mis primeros recuerdos. Mi abuelo Francisco estaba conmigo en el pediatra. Yo no debía tener más de tres o cuatro años porque mi abuelo murió cuando yo tenía cinco. De eso también me acuerdo perfectamente.
A mí, eso de ir al médico no me gustaba un pelo y, por mucho que me regalaran palitos, no me compensaba en absoluto que primero me lo hubieran incrustado hasta el gaznate -con la consiguiente arcada- y ni mucho menos podía estar tranquilo sabiendo que , a veces, después de ir al médico tocaba ir al practicante -aun tengo el olor de su consultorio metido en el cerebro- a que me pinchara en el culo.
El caso es que para entretener la tensa espera mi abuelo sacó de su bolsillo una pajarita de papel. No era la típica pajarita que hacen los oficinistas cuando están aburridos. Yo diría que tenía forma de golondrina. Era tal que así:

Pero lo más fascinante es que ésa pajarita... ¡movía las alas!

Así fue cómo, una simple pajarita de papel, quedó irremediablemente ligada a mi abuelo Francisco. Caprichosa Doña Memoria: ¿Cómo escoge usted los recuerdos que merecen perdurar por siempre?
Cuán importantes son los pequeños gestos. Muchas veces nos obcecamos en el 'cuanto más azúcar, más dulce' y nos olvidamos de que estamos tratando con niños. Que hay que procurar llenar sus vidas de magia, sí, pero que la magia es barata y se hace a base de cariño, empatía e imaginación. Quererlos mucho, hacerles caso. Cuando crezcan ya se encargarán de escoger sus 'pequeñas cosas' (seguro que nos sorprenden), los recuerdos a los que volverán en más de una ocasión, por los más variopintos motivos...
Si tuviera que elegir una canción que reflejara estos sentimientos sería, sin duda, "Aquellas pequeñas cosas " de Serrat. Si alguna vez te faltan palabras para expresar algo, hay que buscarlo en una canción de Serrat. Siempre lo encuentras.
Por si alguien se arranca dejo la letra,como siempre, detrás del video.
Aquellas pequeñas cosas
Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia.
Pero su tren vendió boleto de ida y vuelta.
Son aquellas pequeñas cosas,
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón, en un papel o en un cajón.
Como un ladrón te acechan detrás de la puerta.
Te tienen tan a su merced como hojas muertas
que el viento arrastra allá o aquí,
que te sonríen tristes y
nos hacen que
lloremos cuando nadie nos ve.
Fotos: papiroflexia, arte doblando papel


Es un tema precioso de Serrat, tan precioso como el recuerdo de vos y de tu abuelo.
Saludosss.
Yo siempre me pregunto que recordaran mis hijos de su infancia.
Espero poder hacerles un poquito felices.
Me ha encantado tu recuerdo,una cosa tan simple puede convertirse en algo maravilloso.
Besos
Muchas gracias Mixcelaneas y Cuarto,
me alegro de que os haya gustado la entrada. He andado algo apartado de mis menesteres blogueros, pero vamos a ver si recuperamos el ritmo.
En un rato me paso por vuestras casas.
Abrazos!
Veo que no soy el único al que le gusta mantener esos recuerdos de los abuelos como joyas en la caja fuerte de la memoria.
Yo recuerdo como mi abuelo uno de mis abuelos me cantaba una canción de piratas acompañada con todo un repertorio de mímica que casi me destrozaba el diafragma de la risa. Mi otro abuelo (mi padrino) recuerdo como me hacía arcos y flechas con los que cazar conejos al más puro estilo de Orzowei (para los menores de 35 tal vez les suene raro el titulo de esta serie de los 70). Claro que, a mi no me dejaban entrar en la consulta del practicante con el arco y las flechas, que si me dejaban a ver quien era el guapo que me pinchaba a mi el culo.
recuerdos inconexos de nuestra infancia. A veces nos llega a la memoria una imagen que no sabemos ubicar en el tiempo, pero lo celebramos como si hubiéramos recuperado un pequeño tesoro de nuestra vida. Pasa mucho con las canciones. Esas canciones que, igual han pasado 20 años sin escucharlas y cuando las escuchas viajas en el tiempo hasta la antigua casa donde vivías con tus padres, más concretamente en la cocina, donde ya puedes incluso volver a percibir los efluvios que emanan de una olla. Allí, una radio antiquísima (en comparación con las contemporáneas) situada en un mueble encima de la nevera nos acompañaba cada mañana...
Me ha gustado mucho tu post. He empezado a recordar momentos preciosos vividos con mis abuelos maternos (curiosamente tengo más recuerdos de infancia con ellos que con mis padres). Por cierto, la canción, preciosa! Buen día!
Olores, imágenes, conversaciones, canciones... si yo también he sentido el peso del recuerdo ahora que tego junto a mi al pequeño renacuajo. Estos niños tienen el poder de transportarnos a otra época y de hacernos sentir lo mismo que vivíamos con nuestros papis...
Ay las canciones de mi padre...alguna vez me he descubierto tarareándolas como si tal cosa, como si no hubieran pasado más de 30 años desde entonces. El poder de la memoria selectiva (y eso que yo no la tengo muy buena)...
"Siempre es domingo y me gusta la banda,
siempre es domingo para ir a paseaaaaar.."
No me extraña que mi hijo esté enamorado de su abuelo, es el Plácido Domingo de las nanas...ja,ja,ja....
me gusta mucho esa cancion